Cooperativa de Servicios Públicos, Vivienda y Crédito Tío Pujio Ltda.
Se festeja hoy el aniversario 67º de la escuela Fray Justo Santa María de Oro
El Centro Educativo Fray Justo Santa María de Oro cuenta con 67 años de historia al servicio de la educación rural. Se encuentra ubicado a 7 kilómetros al sudoeste de la localidad de Tío Pujio, en un entorno caracterizado por la actividad agrícola y tambera, formando parte de una comunidad que valora profundamente la educación como motor de desarrollo y crecimiento.
Sus orígenes se remontan al año 1959, cuando un grupo de colonos de la zona, preocupados por garantizar el acceso a la educación de los niños que habitaban el lugar, se reunió para impulsar la creación de una escuela. Gracias a este compromiso comunitario, la institución comenzó a funcionar el 28 de mayo de 1960 con una matrícula inicial de 19 alumnos.
La escuela nació algunos kilómetros al noreste de su ubicación actual. En sus primeros años funcionó en espacios cedidos por vecinos de la comunidad: inicialmente en un galpón y posteriormente en un tranvía acondicionado para el desarrollo de las actividades escolares. Estas primeras experiencias reflejan el esfuerzo y la voluntad de las familias por sostener un proyecto educativo que respondiera a las necesidades de la población rural.
En 1961, el señor Valdemarin, colono de la zona, donó un lote de terreno que fue aceptado por el Ministerio de Educación para la construcción del edificio escolar. Ese mismo año, mediante la Resolución Ministerial Nº 529 Serie I, del 5 de septiembre de 1961, se designó oficialmente a la institución con el nombre de “Fray Justo Santa María de Oro”. Posteriormente, en 1964, se aprobó la construcción del edificio propio, que finalmente fue inaugurado en 1967, constituyéndose en un espacio de referencia para la comunidad educativa.
Actualmente, el Centro Educativo continúa desarrollando su labor pedagógica con el mismo espíritu de compromiso y cercanía que le dio origen. Asisten 19 estudiantes entre los niveles Inicial y Primario, quienes encuentran en la escuela un espacio de aprendizaje, convivencia y formación integral. La institución mantiene vivo el legado de quienes hicieron posible su creación, fortaleciendo los vínculos con las familias y promoviendo una educación de calidad que respeta las particularidades y riquezas del contexto rural.